sábado, 28 de julio de 2012

¡Y ganaron los cachimbos!

Un recuerdo cariñoso a la Institución Educativa "Virgen de Fátima" en donde laboré 10 largos años. Las experiencias vividas en ese venerable claustro no las olvidaré jamás...  

Escolta de Virgen de Fátima

Izamiento en Huari
"A inicios de la última década del siglo pasado por orden expresa del gobierno de turno, se suspendieron los desfiles escolares, el gobierno justificó la  medida so pretexto de la lucha antisubversiva, con argumentos nada convincentes, mas bien contraproducentes en la forja de la identidad nacional y del espíritu patriótico que se exalta en las “Fiestas Julias”

 Con la llegada del nuevo milenio asomaron también las frescas corrientes de vientos libertarios y la patria renacía  a la democracia. Luego de épicas faenas la dolorida penumbra opresiva de la tiranía y el autoritarismo  se extinguía, llegaba la alborada democrática y con ella el regocijo de las multitudes. 

Escolta "Silvia Ruff" Nivel Primario
A fines de junio, el Ministerio de Educación impartió las directivas para la realización de las actividades cívico-patrióticas y con ella la realización de los desfiles escolares tan extrañados y esperados por la ciudadanía y las comunidades educativas. El análisis de la Directiva, la formación de comisiones y el posterior inicio de los ensayos o entrenamientos alborotaban a las comunidades educativas de la ciudad.

La escuela "Virgen de Fátima" y el "Colegio Parroquial Silvia Ruff" competirán en el nivel primario, este último,  en otrora le había infringido dolorosas derrotas. Ahora las cosas serán distintas, afirmaban y juraban los profesores de la escuela con mucho optimismo. Por otra parte los eventuales adversarios confiados en sus triunfos anteriores se mostraban  tranquilos y distendidos de cara a la competencia. 

Batallón Fatimeño
El primer día de ensayo es de selección, la comisión hace su trabajo eligiendo el contingente: Los dos Batallones, El Estado Mayor, La Escolta y los Brigadieres de Sección. Los entrenamientos son diarios, suenan trompetas y tambores Las caritas de los niños bruñen por el calor implacable, sin embargo, las órdenes y directivas de los “instructores” debía  cumplirse sin dudas ni murmuraciones. 

 Al cabo de dos semanas, ya los batallones demuestran sincronización, marcialidad y elegancia en sus movimientos, que abrigan esperanzas de lauros y triunfos. No vamos a permitir -decían- que bailen en nuestras narices y se burlen de nosotros. ¡Este año o nunca! Resuena la proclama. Los alumnos mentalizados y motivados asumen la contienda con fe. No pueden fallar, tienen que ir al “campo de batalla” con la convicción de ser los mejores y a ganar. Por otro lado el Colegio Parroquial bajo las órdenes de tres efectivos de la Policía Nacional, entrenaban tranquilos, seguros del triunfo. La historia reciente les respalda.

Padres de familia en el desfile
En el mes de julio el pueblo bulle de patriotismo. Los alegres amaneceres, el clima caluroso, el cielo límpido, las calles polvorientas, decoran el proscenio serrano en el gran mes de la Patria. Los pobladores, padres y madres de familia cumplen también su rol, obedeciendo el libreto que les asigna la efemérides. Esperan con ansias el plato de fondo: “El Desfile Escolar”. Esta competencia es para la opinión pública el termómetro que mide cuál de los centros educativos es el mejor, junto a los eventos académicos, y deportivos (en especial del fútbol). El pueblo se parte en dos, la polarización de los habitantes le da un sabor especial.

 Reunidos en la Dirección del plantel: El Director, la comisión de docentes “Instructores”, delegados de la APAFA desarrollan la única agenda: El “Desfile Escolar”. Se inicia la reunión con las palabras confiadas del Director, que llenas de esperanza, trasuntan el temperamento de toda la comunidad educativa. Se habló del uniforme y sus detalles: insignias, escarpines, guantes, preferentemente tienen que ser nuevos puntualizaban. El estilo del corte de pelo fraccionó el pensamiento de la asamblea y alteró por un momento la armonía, debido a una propuesta inaudita de uno de los profesores: Propongo, dijo con convicción, algo que puede romper la equidad de la competencia a nuestro favor, Se acomodó el pantalón, forzó una leve tos y ante la inquietud de los presentes añadió sin ambages: -¡Todos los alumnos deben raparse el pelo! - El murmullo de los presentes parecía descalificar tamaña propuesta. -Podemos tener problemas con los padres de familia, pueden hasta denunciarnos por desfiguración, opinó el Director. -No creo que sea conveniente, hay que buscar otras alternativas, dijo uno de los “Instructores” un tanto temeroso. - Es cuestión de concertar, consultemos a los padres de familia. Ellos darán el veredicto final, insistió optimista el profesor defendiendo su propuesta. Y fue así, el día siguiente se reunió la Comisión con los padres de familia y no fue difícil convencerlos, al contrario de lo que se pensaba, respondieron con agrado y al unísono aprobaron la feliz idea, rubricando el acuerdo con un retumbante ¡Viva nuestra escuela!, que fue complementado con un ¡Vivan los cachimbos! Que remeció el recinto atrayendo la curiosidad de los alumnos que jugaban en el patio.

Presentación artística en la Plaza
En la víspera del acontecimiento, las calles del pueblo están llenas de estudiantes, en la plaza de armas la Comisión Central, integrada por las principales autoridades espera a los batallones para iniciar el ensayo general. Ninguna institución se presentó con sus huestes titulares para no dar ventajas al contrincante. Sin embargo, los instructores sí llegaron para tomar nota de todos los detalles que el coronel de la PN explicaba a cada delegación. A medida que pasaban las horas la tensión iba en aumento. En la escuela, las comisiones auxiliares trabajan con agrado y afán hasta altas horas del día. No hay duda, esperan un final feliz, para eso se han preparado con tanto esfuerzo y cuidado. 

Delegación Silviana en el desfile
En el otro lado, el Colegio Parroquial, con la convicción de superioridad espera reeditar triunfos pasados, para el efecto no han descuidado ningún detalle, los gallardetes de los últimos 2 años , avalan su optimismo y su calidad de favoritos. 

En las "Fiestas Julias" el pueblo se viste de gala. En los balcones, henchidos de patriotismo, flamean las banderas, la  blanca y roja  mueve orgullosa y oronda su silueta con la fresca brisa andina , parece bailar al son de los huaynos y valses que el sistema de altavoces hace sonar en las cuatro esquinas de la Plaza Mayor. Ahí, en el corazón de la ciudad, en horas de la noche se desarrollará La “Gran Serenata a la Patria” desfile alegre, colorido y sonoro de poemas, canciones y danzas en honor al suelo patrio. La escuela presentará su coro polifónico interpretando el pasacalle “Bajo el cielo de los Incas” y el vals “Mi Perú” bien  acompañados por la “Estudiantina de la Escuela”. La rivalidad con los del otro lado es tan marcada que este evento suele ser la perfecta antesala, algo así como el  calentar motores para el plato de fondo de mañana. 

Paseo de la Bandera en Huari
El “28 de Julio”, al rayar la aurora, veintiún camaretazos saludan a la Patria en su día. El cielo más despejado que nunca anuncia un día caluroso y abre sus puertas de par en par para recibir al Inti, dios de nuestros gloriosos antepasados en su diario peregrinaje. En todas las viviendas las humaredas se elevan en el éter más temprano de lo habitual, clara señal de los apuros y cuidados de las familias para enfrentar los retos en el “Día de la Patria”. Niños, jóvenes y adultos; mujeres y varones, sin exclusiones tendrán que “actuar” en escena o tras bambalinas. 

Fatimeñas con el clásico uniforme
En la escuela, todo es optimismo, profesores y algunos  padres de familia, que han  llegado acompañando a sus hijos, conversan animadamente. El personal de servicio revisa con cuidado a cada alumno, verificando la conformidad del uniforme; las profesoras hacen lo mismo con los cordones, escarpines y guantes; los tutores de la promoción, integrantes de la “Comisión de contingencias”, alistan los medicamentos, hidratantes y tranquilizantes para cualquier eventualidad; los miembros de la  APAFA verifican las agujas, carretes, escobillas, betunes, botones, peines para las niñas y vaselina para untar el cuero cabelludo de los alumnos, materiales que luego son colocados en un móvil supermoderno: Carretilla Buggy. A una de las madres, que poseía dotes de “Ñacatita”, se le encomendó espiar a los del otro lado, su misión de informante a dios gracias no fue descubierta, de manera que en las últimas dos semanas sus reportes y conclusiones fueron valiosos: Los del otro lado no tenían mayores novedades. 

Delegaciones en la Plaza Mayor
A las siete y cuarto de la mañana,  el alegre tañer de la ancianas campanas anuncia la formación de los batallones, se posicionan rápidamente, impecables y gallardos frente a la mirada serena del Director, maestros y padres de familia. El Director, henchido de patriotismo, emulando a Sucre el “Gran Mariscal de Ayacucho” en la Pampa de la Quinua lanzó una breve proclama pletórica de patriotismo que “Los Cahimbos” escucharon con admirable atención. La breve pero enérgica proclama fue respaldada con calurosos aplausos, a  continuación cantaron el Himno de la Escuela, sus notas remecieron las añosas paredes del solariego recinto, era la señal premonitoria de alegres momentos que estaban por llegar. La mística y alegría que derrochaban no dejaba duda alguna del temple forjado en el crisol del alma escolar. A la voz de ¡Adelante! se  iniciaba la marcha rumbo a la Plaza Mayor del pueblo. La alegre "tropa" se desplazaba calmo como el Mosna y el Puchca en el estío por la Av. Magisterial, Av. Lindante con el riachuelo de Virá. Los alumnos “del otro lado”,  hacían lo propio, pero por diferente derrotero, ya que su Colegio se encuentra ubicado en la parte alta del pueblo, junto al hermoso bulevar “Huacón”. 

Espectadores en el Parque Vigil
En la plaza de Armas, el emplazamiento de las delegaciones obedece al cróquis previamente distribuido. Mientras tanto el "Parque Vigil"  bulle de emoción, la mayoría del pueblo se ha volcado desde tempranas horas para asegurar un lugar que les permita observar con comodidad. A pesar de ello no todos lo logran, teniendo que apostarse en los balcones aledaños. La parte del parque acondicionado para el desfile está colmado de propios y extraños. Las barras de los diferentes colegios se confunden en la multitud, literalmente no cabe ni una hormiga, siempre es así. Al son de la marcha “Gigantes del Cenepa” interpretada por la Banda de Músicos del Instituto Superior Pedagógico, las autoridades del pueblo, luego de la actuación protocolar, se dirigen al estrado oficial acondicionado en la parte central del “Parque Vigil” , delante del mismo, tres mesas con sus respectivas sillas esperan a los señores Miembros del Jurado, cuyos nombres, para evitar especulaciones, aún no han sido revelados, debiendo hacerlo el Maestro de Ceremonias en su oportunidad. Ya todo va quedando listo, la hora de la verdad asoma multicolor y multitudinario. Bajo el cielo celeste, el sol abrasador, las tribunas repletas, las emociones reprimidas y los alumnos alineados en sus respectivas ubicaciones se aguarda  el “pitazo inicial”.

Delegación Fatimeña

Luego de angustiosa espera, ¡Por fin llega la hora de la verdad! El “Maestro de Ceremonia” anuncia con solemnidad el inicio de la contienda y pronuncia, a continuación, los nombres de los tres Miembros del Jurado, descubriendo los nombres de un sobre lacrado, se hace así para evitar problemas ulteriores y garantizar la neutralidad, ellos han sido elegidos por la Comisión Central y se les ha informado a pocas horas del evento. La autoridad política del pueblo, autoriza al Jefe del Estado Mayor iniciar el evento, comunicando al Maestro de Ceremonia para el anuncio respectivo. Repican los tambores, suenan las trompetas, se inquietan las tribunas y en breves segundos asoman las  diminutas figuras de los alumnos de los centros iniciales. Avanzan por los tres carriles delineados previamente. Sus caritas adustas y chaposas, sus movimientos disparejos generan simpatía y adhesión en el respetable que los premia con abundantes aplausos. A continuación, de acuerdo al orden previamente establecido, desfilarán las I.E de Nivel-Primario. El sólo anuncio del nombre de la escuela hace retumbar las cuatro esquinas del Parque Vigil. La pista de desfile se despeja para dar la bienvenida a los “Cachimbos” de la vieja escuelita cuyo abolengo no admite discución. Altivos y gallardos al son de la marcha “Los Gigantes del Cenepa” se acercan lentamente, impecables, con sus cabezas brillantes perfectamente rapadas y sus movimientos sincronizados. Hacen un alto en el lugar de la partida, marcando el paso, mirando al frente y con la cabeza erguida. El silencio respetuoso de las tribunas, al inicio de la faena,
Docentes Fatimeños
es el justo premio a la elegancia y gallardía. Luego de breves segundos, a la orden del Brigadier General y en perfecta sincronía parten los batallones. A medida que avanzan los aplausos se multiplican, las vivas y hurras crecen. A escasos metros de pasar frente a la tribuna,  el Brigadier General con un enérgico ¡Paso de desfile!, exalta el animo de sus huestes que como la puna bravía en las horas tempestuosas  hace sonar sus truenos y refulgir los rayos, los “cachimbos” sacuden el piso con sus enérgicos y uniformes pasos, levantando polvaredas. Sus brazos cual péndulos se elevan y bajan simultáneamente y el sudor profuso que segregan de las glándulas sudoríparas de la frente y la cara les maquillan de grandeza y patriotismo.

Batallón Silviano
Todos los actores presentes: Público, autoridades, y estudiantes convierten el certamen cívico en una manifestación pletórica de patriotismo y fraternidad. Ahora faltan los del “otro lado” los favoritos de las estadísticas, a quienes les respalda la historia reciente. Avanzan lentamente, con sus uniformes celestes precedidos por su Banda de Músicos, impecables y serenos, confiados seguramente en un nuevo triunfo. Sus parciales responden con emoción alentándolos sostenidamente, se escuchan vítores, hurras y aplausos, Pasando frente a la tribuna oficial sacan a relucir sus pergaminos poniendo en aprietos a los Miembros del Jurado. Nadie sabe si les alcanzará para ganar. Corren las apuestas, el nerviosismo se acrecienta conforme pasan los minutos. Ambos bandos proclaman anticipadamente la victoria, mientras la procesión va por dentro. El desfile continuará por breves horas más. Desfilaran las Instituciones Educativas del Nivel - Secundario, los Institutos superiores técnicos y pedagógicos, privados y públicos, los Centros de Educación Ocupacional y las diferentes instituciones del pueblo. La angustia se prolongará eternos minutos. La alegre tropa de la escuela  se ha replegado a una de las esquinas del Parque Vigil acompañado de los profesores y padres de familia para aplacar la sed y la insolación sofocante del medio día. Un poco más tranquilos, pero agotados y sudorosos, escancian plácidamente sendos vasos de fresca chicha de maní. Sus peladas cabelleras son motivo de simpatía para propios y extraños. La gente se aglomera para curiosear y deleitarse con sus “peladas”. Los del “otro lado”, apostados en la otra esquina del parque, hacen lo mismo, distendidos y confiados esperan con tranquilidad el final del evento.

Son las dos de la tarde, el paso de las últimas delegaciones anuncia la finalización del Evento Cívico Escolar, el Jefe del Estado Mayor comunica, al Maestro de Ceremonias, la finalización del evento. El gentío disperso se aglomera cerca de la tribuna oficial. Mientras esto ocurre, la banda de músicos del colegio secundario deja escuchar una bonita Marinera rematada con una alegre “Chuscada Anashina” que algunos espontáneos bailan con gusto dando el toque de sabor y alegría a las "Fiestas Julias" del pueblo.

Final del Desfile
 ¡Señoras y Señores! - Se escucha por los altoparlantes- Los  Miembros del Jurado van a dar su veredicto, en  nombre de la Comisión Central les suplicamos mantener la serenidad y aceptar el resultado con altura y grandeza. Dicho esto, entregó el micro inalámbrico a uno de los miembros del Jurado. Un inquieto murmullo se apoderó del gentío, los alumnos con la mirada puesta en la tribuna oficial afinan el oído esperando el anuncio definitivo, el veredicto inapelable: Entonces, ante la atenta mirada de los protagonistas se  procede a leer el resultado final. En el Nivel Inicial se entregaron gallardetes a los tres participantes. Ellos no concursaban. Cuando el relator leyó  los resultados del nivel primario el parque se enmudeció y los segundos se tornaron interminables. El relator dijo entonces: - En el nivel Primario, con 59 puntos, el Primer puesto es para La Institución Educativa, haciendo una pausa, añadió con fuerza: “Virgen de Fátima”. Las vivas y hurras retumbaron en todo el parque, los abrazos entre profesores, padres de familia y alumnos dibujaban con letras de oro la palabra alegría. El Director de la escuela y el pequeño jefe de nuestro Estado Mayor se apersonaron a la tribuna oficial para recibir el gallardete y el diploma de honor. Cuando el Director levantó orgulloso el gallardete todo el respetable premió con fuertes e interminables aplausos. Algunos lloraban de emoción, otros saltaban lanzando vítores de regocijo, otros bailaban. Se había roto el maleficio de las últimas derrotas, con la única receta: El trabajo. Los del “otro lado” sintieron el golpe y retiráronse en silencio. La vida es lección eterna, el otro año será. Las celebraciones se prolongaron hasta altas horas de la tarde. Con el gallardete y la bandera de la escuela flameando más alto que nunca, en caravana multitudinaria, diéronse vuelta por las arterias principales del pueblo, recibiendo a su paso adhesiones y congratulaciones del respetable. Ya en el  recinto escolar, se dirigieron a la gruta de la “Virgen de Fátima” y le agradecieron por haberles regalado tranquilidad y confianza. Al Final de la agotadora jornada, cuando ya se dirigían al patio de honor, uno de los profesores instructores señalando con el dedo les indicaba que aquella leyenda que se encontraba escrita en el frontis del patio de honor, sintetizaba con claridad el momento presente. Todos levantaron la mirada y leyeron. No había duda, el mensaje escrito no es un simple rótulo intrascendente, sino un exhorto, una arenga, una proclama que, sin hablar, transmite una enseñanza, una filosofía, más allá de las intrascendentes y mudas celditas sonoras de sus letras: “La lucha es una escuela y la victoria es hija mayor del sacrificio” 

viernes, 27 de julio de 2012

CARTA A UN POETA

Huari Visto desde Llamoj jirka


Lima,  27 de julio del 2012

Sr. Freddy Mory Príncipe
Apreciado señor

Hace sólo unas semanas que me alcanzaron su generoso envío, por cuya grande y afectuosa consideración quiero darle las gracias. No soy crítico literario, sin embargo,  a través de la lectura y el amor irrenunciable por la poesía y la declamación he aprendido a apreciar  y desmenuzar, a mi manera,  los poemas de mi predilección. La crítica lo dejo para los eruditos. Mi intención es felicitarle por su poesía y su temática arrolladora, poesía que, cual riada, intenta arrasar viejos vicios y lastres sociales que obstaculizan construir una sociedad y una patria armónicas.

Luego de muchos años de “proscripción” nos llega su voz y su arte, aunque estar proscrito del suelo natal  es una condición transversal que nos alcanza a muchos huarinos y auspicia remembranzas, cuitas y nostalgias que se canalizan de diversa manera,  en el  caso suyo,  ha discurrido por su  “yo poético”   agigantándose  y nutriéndose   para descargar con unción su proclama libertaria  y sed insaciable de justicia.

Me satisface sobremanera que sus principios primigenios se  mantengan incólumes  y tengan la calidad de sagrados y  que los eslabones  con  nuestra patria pequeña, Huari, no se hayan deteriorado ni enmohecido. Suscribo plenamente la apreciación de Luís Cabos Yepes cuando dice de usted: “Mantiene  indemne su vocación de lucha a favor de los desposeídos. Después de todos en nuestra sociedad, la única vocación moralmente válida”.
     
    Pocas veces me sentí tan  honrado.   Su generoso envío – racimo de poemarios-   me permiten reafirmar mis ideales y convicciones. La lectura  que es la única pasión eterna, tiene pues esa magia y trascendencia, por ende, sus poemas y  versos  magistralmente hilvanados  en  “Más allá del Silencio”, “Torrentes de fuego” y  “Pregúntale a tu amiga Mercedes"  refrescará  la memoria de sus lectores,  para no olvidar que  vivimos en un país  donde se oculta y manipula la  verdad, se deslegitima y criminaliza  la voz de los desposeídos. Es deber nuestro, apreciado Fredy,  como hermosamente  lo dices: “No permitir  que ningún sátrapa   encadene los racimos de nuestros niños, te obliguen odiar  la violenta cólera de los ríos, el dulce olor de los naranjos, la tímida mirada de las vicuñas. Que maldigamos  la inocencia de los que nacen, la sabiduría de los que juran encontrar la libertad  y Cuánto pagarían  porque el rosal de la vida se ahogara en el necio pantano de las cloacas”.


Con afecto y admiración

Abelardo Malqui Hidalgo



Más allá del silencio

Por tus ojos he sabido
que temes al desencanto
y a la caída de los días.
Por tus ojos he sabido
que temes al arrullo del estío 
y a la orfandad del silencio

Temes a las hojas que caen
volando, pero que caen.
Temes al árbol que no da sombra
para tus frágiles lágrimas

Pero ven mi dulce paloma
beberemos del arroyo
cantaremos con los trigales 
la canción del rocío
bailaremos un tondero
como sólo saben hacerlo
nuestros bravos corazones.

Ven mi dulce paloma
aprenderemos a caminar
y no hemos de perdernos
a pesar de las tormentas.


domingo, 17 de junio de 2012

¡Salud mi Pukutay querido¡



!Gracias San Juancito¡



El sábado me esperaba afanoso, muy temprano  me dirigí rumbo a  San Miguel, al domicilio de la familia Pasco Arana a recoger la imagen de San Juan Bautista;  un tanto trasnochado,  pues en la víspera nos pasamos de copas en la celebración anticipada del "Día del Padre" en mi centro de trabajo. Paré el taxi  y le indiqué el destino, le   dije que recogería  la imagen de San Juan Bautista, emocionado, el taxista,  refirió ser tambien su devoto,  caramba que alegría  – me dijo-  es también  patrón de  mi  pueblo, un recóndito villorrio de Huancavelica. Llegamos  relativamente rápido, el Prof. Antonio Arana y su digna esposa  la señora Zoila Pasco, amigos y hermanos en la docencia de mi señor  padre,  me  recibieron en su casa  y entregaron  con suma amabilidad  la imagen hermosa de nuestro San Juancito que por este tiempo de su novenario recorre la gran urbe derramando bendiciones y anegando de esperanza los hogares de los moradores del Barrio más populoso de Huari residentes en la ciudad Capital

Como me sucede y sucedió siempre,  las horas con  su compañía son de dicha  y tranquilidad,  y coincidentemente aparecen señales elocuentes e inequívocas  difíciles de narrar que anuncian su sagrada presencia y su complacencia de visitar mi humilde hogar: El caso del taxista,  atento y gentil, la llamada tempranera de mis viejos amigos de “Cielo Andino” Percy, Alfredo y Demetrio ofreciéndome su visita para armar jarana en honor a nuestro Santo  Patrón como en otrora, bajo el sereno, en las serenatas  allende en nuestro amado Huari.  Estos pequeños detalles me iluminaron y motivaron  ofrendarle mi tributo de manera diferente, pensé,  entonces,  en la posibilidad de ofrecerle a "San Juan" una Velada Cultural y armé el programa raudamente sin consultar a los intérpretes y declamadores. La Velada resultó como deseaba, solemne, sobria y emocionante. Mi sobrino  Álvaro leyó una sentida crónica alusiva a mi pukutay querido intitulada “Encomio sin Hitos” que lo escribí hace años, claro está,  que con su tierno y dulce acento la crónica se trasformó en una ofrenda emocionante, que abrumó de nostalgia  a los sanjuaninos presentes; a continuación el vals “Cielito” con las  jaraneras guitarras de Percy y Alfredo y la voz casi afinada de este modesto servidor, levantaron llamaradas de amor por  ese febril rincón de la amada tierra llamado  "Pukutay"  “Cielito, callecita,  de mi pueblo, de mi tierra y mi hogar, cielito, callecita donde el tiempo recreó mi caminar…”;  luego Javier Solís con su indiscutible calidad de declamador leyó “Salud Pukutay” poema de la inspiración  del Maestro Silvio Abelardo Huertas Asencios que retrata con sus versos una época de gloria, donde desfilan  nombres, apellidos y lugares entrañables del Barrio: “Pa´que usted bien sepa lo que es tradición, vaya por los Barrios de mi gran ciudad, hoy con tu permiso Mamita Huarina al Barrio más alto le quiero cantar…”  así discurrió nuestra noche de oración y homenaje, con remansos de ternura y júbilo, cantando y bailando a nuestro “San Juan”, a nuestro ¡Pukutay querido! Vals, pasillos,  chuscadas, chimaychis, pasacalles, cantados a capela por todos los presentes.   
   
 
Mi agradecimiento a mi Prima Silvia Jara Salas y a Camelia, mi cuñada,  por la hermosa y esplendida presentación del altar, a mi tía Angélica Rosario Valenzuela de Hidalgo por la conducción de la Novena, a Alberto Bazán Mory,  presidente del Barrio San Juan Sede-Lima  por  el ramo de flores,  a mis padres Getu y Alchi,  a mis hermanos que desde la lejanía nos acompañaron espiritualmente y a mis parientes y amigos que unieron sus voces en nuestra fraternal plegaria, en especia a Percy Herrera músico exquisito y sanjuanino por adopción que viene recuperándose de una dolencia, que junto a Alfredo Valencia y Demetrio Luna amenizaron la novena y alegraron a los presente.

ENCOMIO SIN HITOS

"Como un hermoso presente de la naturaleza, entre el manso rumor de sus angostas calles y la desbordante alegría de sus moradores, SAN JUAN, mi querido SAN JUAN vive sus días alegre, siempre alegre, empinando sus esperanzas más alto que el Pukutay; y su arrullo prefiere reír que llorar. Su voz de tiempo no tiene eco, el presente es de sus hijos, es de ellos, lo pretérito no importa, todos en el presente son unidad.

Barrio de viejos recuerdos, arca de inolvidables nostalgias, donde los años marcan una estela de sacrificios y laboriosidad, donde cada célula hace historia que los que han de venir verán con los ojos del alma, con los del corazón, edificando su historia, dejando historia.

Mañana 24 de Junio es la fiesta de "SAN JUAN BAUTISTA" patrón de nuestro bello rincón, arrullado con reposadas brisas en las alboradas; de atardeceres pintados de arrebol e inquietantes crepúsculo. Sonreirán sus sinuosas calles a no poder, se teñirán de savia rosada y negra, colores de su consagrada divisa; danzarán hasta las sombras y mil cohetes besarán el cielo majestuoso de los Junios de estío rompiendo el sopor de los indiferentes; y al compás de la caja y el pincullo se preñará de arpegios y fanfarrias el firmamento, cual punzante llamada al huarinismo y un reto al cuidado de lo que es nuestro; bailarán los Huaridanzas en el rompe nocturnal, huestes de prosapia, linajudos como el gran JOSAFAT. Tras su andar gallardo el gentío alborotado se abrazará a su hermosa capilla y a su elegante sede institucional ¡Monumentos de identidad y laboriosidad¡ Las calles quedarán marginadas del cariño. "Entonces, apretados como la hierba en las raíces de los andes gritarán: ¡ALLICHUMI¡" 



¨¡SALUD PUKUTAY¡

´Pa´que usted bien sepa lo que es tradición
Vaya por los barrios de mi gran ciudad.
Hoy con tu permiso Mamita Huarina,
al barrio más alto le quiero cantar:

Vamos con el zambo que se llama Mambo.
a dar una vuelta con nuestra gallada,
en la capilla haremos un alto
para rendir honores a nuestro "San Juan"
Luego pasaremos para poder parlar
con "Ñato Valencia" de "Lira Huarina"

Pásame compadre ese buen guisado,
y su usted me brinda el rico estofado,
que sea de gato mi buena paisana.

¡Que viva la fiesta, Viva Pukutay¡
Salud Salucito con la buena gente.
Qué dulce es la chicha de Ña´Petronila
y los panes blancos de doña Victoria.

Chinas buenamozas, pónganse de gala
en la satrería de Hipolo Zorrilla,
y en el paseíto pasen muy alegres
por la callecita del viejo "Valúa".

Vamos jovencitos
arreglen su pinta en peluquería,
que allí nos espera Elia Pardavé;
pues si ustedes saben lo que es tradición
bailen Huaridanza del mejor compás,
porque así lo hacía el gran JOSAFAT
sin igual estilo con el cascabel.

Al ritmo dancemos por nuestra ciudad
en "Rompecalle" hasta madrugar,
ya que por la noche tenemos que estar
en el "Allichumi" de la Santa Cruz

Sí de las comidas usted va gustar
en el trocadero de don Antu Bello
bien vale la pena tener que gastar
un buen "Pegan Caldo" le van a servir
y al mediodía un "Picante de Cuy"
Orgullo del barrio es nuestro colegio
Gonzalez Pradino eres juventud.
Nada pues le falta a mi Pukutay
El billar de SHIHUI nos alegrará,
y en la cultura la imprenta está
de ese pionero que es don Wenceslao.

¡Hay Dios de mi alma¡
Pa´que usted bien sepa lo que es tradición
Vaya por los barrios de mi gran ciudad.

 Autor Silvio Abelardo Huertas Asencios



domingo, 13 de mayo de 2012

Evocación y homenaje a mi Madre


Mamá junto a mi querido padre

  “Tengo a veces deseos de ser nuevamente un chiquillo, y en la hora que estoy afligido volverte a oír,  de pedir que me abraces y lleves de vuelta a casa, que me cuentes un cuento bonito, y me hagas dormir”

     Hermosa canción de Roberto Carlos que nos invita abrazar los instantes más hermosos de la  infancia. Algunos de aquellos, evoco hoy, en esta  tarde sabatina, tan  agradable del  otoño limeño, como una ofrenda a mi madre ausente y poniendo como marco musical el espléndido  vals ancashino mal titulado  “Dolores”.

 Mi madre, no solo fue y es  la compañera leal y amorosa de mi padre,  sino  que ademas es  un ser humano infatigable y sacrificado,  que  más de las veces rozó con el heroísmo para construir una familia y un hogar unidos. No siempre el río estuvo calmo, hubo tiempos difíciles, de carencias y llantos,  donde si algo sobraba fue su  amor y   entereza. Algunos vagos recuerdos de mi niñez  asoman en esta hora de homenaje al ser sublime que me dio vida y  ternura y cariño:

    “El primer dia de clases en la prevocacional: En  la víspera alistose con cuidado  las dos chompas de color vino tinto tejidas con sus delicadas manos  con lana de algodón, adornadas  en el  pecho con  dos trenzas verticales en alto relieve que le otorgaban una sobria belleza y elegancia; dos novísimos pantalones azules  “polystel”  alineados porsiacaso con una lerda  y pesada plancha a carbón; dos pares de recios y brillantes  zapatos negros   “Bata Rímac” que atentos y  mudos aguardaban  su estreno,  y el par de  estupendas “picshas” conteniendo  lo básico para el primer día de clases. Olvidaba decir que en  la mañana del domingo, muy temprano, bajo las órdenes de mi padre visitamos al  “Buen Amigo”, mítico barbero huarino de mi generación, que al  concluir su faena gastábase bromas untándonos la nariz con el jabón espumante, previa a la afeitada final. ¡Debía peluquearnos al estilo “chorrillano”!  ¡Raparnos casi completamente!

    El lunes muy de madrugada, mientras dormíamos,  partía mi padre rumbo a Huamparán a su labor docente, quedabase mi dulce madre al cuidado de nosotros, entonces 4 hermanos: Gino de 6 años, yo de 5 y los muy pequeños Anderson “Rucu” y Miguel. Fue ella quién cargó con  la mayor responsabilidad.

    El lunes amaneció hermoso, el sol madrugador nos  infundía alegría y alentaba a levantarnos sin remilgos ni quejas. La ceremonia del “alistamiento” para  el primer día de clases la presidía mi Madre, nos aseada y acicalaba de la mejor manera. Pulcramente vestidos, junto a mi hermano mayor, sentados en el comedor, al borde de la enorme mesa de negro aliso, esperábamos el desayuno, que resultó tan suculento. El esmero, cuidado y cariño que mi madre puso por nosotros, en especial  sus hijos mayores, resultan simplemente impagables.

     Luego del desayuno, la partida a la escuela,  cruzamos el viejo portón de la casa que da a la calle Libertad, entrañable callecita cuyo empedrado,  a esas horas de la mañana,   brillaba  con los rayos del sol,  al tiempo que caravanas de estudiantes en alegre tropel dirigianse a sus tácitos destinos. - Caminar por esa  calle me  despierta hasta hoy recuerdos de antaño, mis sueños de niño y de testigo está ese cielo azulejo huarino -  Llevados de la mano por mi madre avanzamos en silente actitud hacia la Av. Magisterial, casi al final de la misma, cerca al riachuelo Virá, queda la Prevocacional. Temerosos y asustados,  junto a Gino mi hermano mayor , nos resistíamos  desprendernos de Ella.  Entre sollozos y gemidos  nos entregó en las manos de nuestros maestros. Sus besos y persuasivos alientos en aquel crucial momento de nuestras vidas  no los olvidaré jamás. Así fue ella,  infaltable y gravitante en los momentos importantes de mi existencia. Su voz persuasiva y también disuasiva de ángel guardián, muchas veces llamándome al orden y la compostura me encaminó por el camino correcto, es y fue  siempre así, un manantial de ternura, una fuente de amor, incapaz de levantarnos la mano, ni castigarnos, ni siquiera con el pétalo de una flor. La reciedumbre de mi padre halló en ella el perfecto complemento. Hoy está un tanto lejos, en su Huari querido,  junto a mi padre y mi hermano Michel, mañana domingo, las sendas llamadas de sus hijos y nietos intentarán amortizar  la cuantiosa deuda que le tenemos y aliviar el dolor de la ausencia.

 Finalmente decir  que su legado de madre  amorosa y abnegada nos acompaña y acompañará por  siempre,  y que la fortuna de tenerla viva y sana,  es la más grande bendición que Dios nos confiere.

¡Feliz día madre linda!

¡Feliz día a todas las madres del mundo!

domingo, 8 de abril de 2012

Una visita por Semana santa

Visitar mi Huari en “Semana Santa” resultó encantador, desde  hace 10 años no participaba de la solemne celebración. Esta vez mi itinerario se circunscribió a lo previamente planificado: acompañar al cristo doliente y compartir con la familia los magnos días de reflexión y recogimiento;  y de paso visitar, en las mañanas, los bucólicos parajes aledaños  y contornos entrañables de mi gran ciudad que por esta época del año  lucen lozanos y verdosos.


El Jueves Santo, en la mañana, a invitación de mi primo Edwin Avendaño Hidalgo, “El llavero” del presente año,  nos reunimos en su solariega casa, aquella de preciados  recuerdos familiares  en cuya amplia sala  luce el retrato de la “Mama Aquila” y el tío Wenceslao  y se percibe aún  la sonrisa sin linderos y los ecos ocultos de la  voz indescifrable de la inolvidable  tía,  que parecía compartir la alegre reunión y las dispersas tertulias que se levantaban en la amplia casa al calor del entusiasmo de los generosos anfitriones,  familiares y amigos , entre los que se contaban el patriarca  de la familia Don Wenceslao,  sus hijos Wagner, Edwin, Elichita, Wilbur,  Azucena.  Macshi, Pacu, hijos,  nietos y los amigos como el Prof. Franco Solís Benites, Ariovisto Ferro Márquez, entre otros. Un frugal y tradicional almuerzo digno de jueves Santo sellado con un rico vino tinto  y aromado con hermosas flores bien acondicionadas en maceteros  dispuestos a ornar la noche sacra de jueves santo, fue el marco de la  singular cita. Ya en la noche, en la santa misa presidida por el Obispo con  una concurrencia raleada en comparación con las celebraciones de antaño,  se recordó los episodios bíblicos,  para finalmente iniciar con la vigilia acondicionada en diferente lugar de lo acostumbrado, reducido y friolento junto a “Pachanpunku”. Se dejaron ver muchos huarinos residentes en la capital. Con la grata compañía de Carmen Jara Salas y mi primo Víctor Hugo Tarazona ubicados en la parte anterior del sagrado recinto participamos de la celebración, añorando y comparando con las celebraciones de otrora tiempo.
 
Las primeras claridades del Viernes Santo anunciaban un día lluvioso, en la noche había llovido y se temía lo mismo, por fortuna el temor se disipó,  el  cielo azulejo y el sol otoñal  nos sonrieron,  de manera que aproveché para visitar la “Cruz de Chullín”  aquella que rasga la tinieblas de las lóbregas  noches huarinas y nos ilumina  de cristianismo  desde el totémico “Tucuhuaganga”; y visitar Ampas pueblito hermoso donde inicié mi periplo docente. Así fue, acompañado de mi hermano Michelín, su esposa Lola  y mi querido sobrino Alessandro  nos dirigimos a Ampas para en el retorno recalar en la “Cruz de Chullín”.  Llegamos  en breves 20 minutos, el pueblo desolado contrastaba con la belleza del paisaje, no ha cambiado mucho siguen igual  sus  rusticas y pintorescas casas, su iglesia,  la pampa pantanosa  de “Bombom” con su fértil y ennegrecido  humus  y el  arruelo contiguo a la escuela cubierto de lozanos “berros” sigue cantando la misma sinfonía infantil. De pronto aparecieron algunos pobladores, una venerable anciana de ojos glaucos caminando casi a tientas se me acercó y reconoció de inmediato, me abrazó fuertemente y pronunció mi nombre con cariño, fue un momento emotivo, era la esposa de mi  viejo amigo  “Diuñi”,  finado  él,   padre de Yolanda y “Pacucho” alumnos de mi escuelita. Mientras conversábamos recordando mi grata estancia, la a voz ronca de un mozuelo  nos interrumpió: Prof. Doto, me dijo, y  me abrumó de inmerecidos halagos recordando episodios que ya los había olvidado como aquella  de la infartante final del concurso de canto a nivel provincial cuando vencimos a la Prevocacional y nada menos que a su mejor prospecto: Lourdes Salas. En honor a la verdad, por aquellos tiempos la escuelita de Ampas era una de las mejores, le pisábamos los talones a los citadinos en cuanta competencia hubiera, dígase académica, cultural y deportiva. Merito  de reconocidos maestros, auténticos líderes sociales como Juan Demetrio Salas Reynoso,  Fermín Hidalgo Jara, Hernán Pardavé Trujillo, Víctor Flores Asencios entre otros. La 86330 de Ampas era la antesala para llegar a la Prevocacional, hoy “Virgen de Fátima” de Huari,  una manera de graduarse. Desgraciadamente hoy por hoy llegar a Huari, así comentan,  se ha convertido casi en una grasienta transacción comercial  donde se  permutan las plazas con el mejor postor,  una manera que me parece  indigna que pospone a los que realmente merecen.  Finalmente un recuerdo cariñoso a mis colegas de la época,  en especial  con quienes trabajé casi cinco años: mi caro amigo y compañero: Miguel Vidal Solís, Wilber Salas,  Yolanda Mendoza, Elma Asencios, Eusebio Torres,  a los padres de familia y a la comunidad en su conjunto. Gracias a ellos viví momentos inolvidables en lo profesional. Recuerdo también  con cariño su “Llaquari” de “Pampay”,  “Siega” y “Trilla”, cada uno con su singularidad, y su agradable  “Puchero”.  Solía ser considerado e invitado a esas faenas campestres y degustar aquellos  potajes preparados a la usanza ancestral de sus pobladores. Cuando ya nos retirábamos, llegó Dante,  otrora pequeñín con cara de palomilla, hijo de mi amigo Urbano, reconociéndome rápido  a pesar del tiempo transcurrido conversamos amenamente evocó aquella   épica faena  de “Los Tigres de Ampas”  en la  final del campeonato ínter comunal de fútbol realizado en el estadio del “González Prada” donde nos impusimos por un abultado marcador al archifavorito Colcas ganando nada menos el trofeo mas grande que se haya visto por esos lares y que los ampasinos lo atesoran  con cariño. Jugadores como el “zurdo Gaudencio Jaímes”,  “Juan Rivera”  y algunos cocaleros ampasinos  de San Juan de Culebra  conformaban el equipo, si algo no faltaba, como entenderán  en aquella oncena eran los billetes verdes de los dominios  del “Tío Sam”    Desde hace tiempo ansié visitar este pueblito de gratos recuerdos, hoy me siento tranquilo  de haber extendido mi mano a viejos alumnos, amigos y pobladores. La despedida de don Lucio y su esposa  doña  Lola pastando su ganado en el verde oconal junto a la hija de don “Mañu Soto” sintetiza el mutuo cariño de este humilde docente que dejó parte de su vida en  aquella aldea  andina.

En el retorno hicimos un alto en la mítica “Cruz de Chullín” de donde se aprecia la gran ciudad  con sus fortunas y miserias, indemnes a pesar  del paso  del tiempo, sus parajes aledaños de ensueño, su crecimiento desordenado que marcha de frente hacia el hacinamiento y el caos, su carencia de centros de recreación (parques) sus nuevas construcciones elefantiásicas, algunas  con sueño eterno sin vida y sin fin;  y se aprecian fundamentalmente los sueños irredentos de un pueblo tocado por la diosa fortuna que aun no aprovecha  su oportunidad.

Viernes Santo, en la tarde,  la cita fue en la catedral para besar los pies del “Cristo Doliente”  la multitud   acompaña al “Señor de la Caídas”  y rubrica su presencia con sendos besos al cristo que matamos todos los días con nuestros pecados. Lamentablemente no pude asistir, preferí  hacerlo en la noche. La  tarde nublada y amenazante  no fue óbice para  que los pocos pero linajudos  “sanjuaninos” que quedan en Huari  armen sus habituales  conversas: don Jorge Salas, Víctor Pretel y mi padre entre otros, lamentando la merma del fervor católico y añorando viejos tiempos y antiguas costumbres de semana santa: las ayunas, las matracas, los maceteros, las largas y penitentes procesiones, los cirios encendidos, los severos lutos etc., etc. Fue una conversa de aquellas donde no faltó la anécdota, el episodio conmovedor, el hallazgo. Hablaron, digo hablaron porque yo solo escuchaba con deleite, hasta de entierros,  de libras esterlinas y frustradas oportunidades de ser millonarios, en fin se habló de todo un poco, de almas piadosas y condenadas y  de pesadillas;  y hablando de pesadillas se habló también con INDIGNACION  del pésimo estado de la carretera, inexplicable realidad en una provincia, en una zona llena de recursos y oportunidades. Coincidentemente este último tema ha colmado hasta el hartazgo, con los huarinos con quienes me topé y conversé era el tema obligado, elevaban  su voces  de protesta ciudadanos connotados como   el Prof. Toribio Herrera Nava, en especial el Prof. Lucho Guzmán y la Sra. Delina Mendoza, su digna esposa, con quienes retornamos del amado terruño  en un viaje lleno de peligros, avalanchas, atollamientos y quejas altisonantes contra la ineptitud de nuestras  autoridades. Una falta de compromiso con los sagrados intereses de nuestro pueblo.

Es preciso felicitar a los jóvenes que escenificaron la Pasión  de Jesús, profesores y alumnos del Colegio Parroquial “Silvia Ruff” con un poco más de orden  puede resultar mejor. Los que actuaron lo hicieron bien, tanto quien encarnó a Jesús como los demás  personajes: Magdalena, María, Judas, Pilatos, los invidentes y las lloronas. Está innovación tiene que sostenerse en el tiempo, también tienen la palabra las otras instituciones educativas como nuestro Glorioso González prada.   

Llegó el sábado de gloria,  con mi amigo Josué Muñoz , cariñosamente llamado “Pachín” visitamos algunos puntos de recuerdo de nuestro Viejo “San Juan” la caminata nos llevó hasta  el Pedagógico de donde avistamos  junto al camino que conduce a “Buenos Aires” adyacente a los predios de la familia Salas Vidal, una rustica casita que sobrevive  al tiempo. Pachín, lleno de nostalgia recordó que fue justamente en esa rustica casita que escuchamos, bebiendo nuestro primeros y agradables sorbos… el partido Perú- Colombia en el “Campín de Bogotá” valido para las eliminatorias de “España 82”  cuando  el guardameta colombiano Zape le atajó un penal  al   "Nene" Cubillas,   y Guillermo “El Tanque” La Rosa anoto el gol del triunfo con un formidable cabezazo. Pachín era el único que tenía la patente de corzo para ver los partidos en la Radio… Nos detuvimos en el puente del “Riachuelo de Virá” conversamos algunos minutos, recordamos viejos tiempos, viejos amigos, aquel lugar fue testigo privilegiado de nuestra niñez…

Finalmente, llegó el retorno, para mi siempre triste y a veces dramático. El hecho de asumir cada llegada y cada despedida como el último me suele dañar y descubrir como un ser débil y sentimental. Dentro de mis más íntimos deseos pido a Dios y a la Virgen que cuide a  mis padres, a los míos, que siempre me esperan con el más grande de los cariños.

 

lunes, 2 de abril de 2012

API DOLORES: Efluvios de "Semana Santa"

Marzo, mes de matrículas en la escuela pública, nos  convocaba a todos los maestros a nuestros destinos. Y Ampas, pueblo de siembra y cosecha fértil de saberes, triunfos y amistades, que hoy por hoy sucumbe víctima de la migración y el voraz gusto citadino de sus habitantes, nos esperaba y recibía calmo con sus mudos sembrios, con maizales y trigales en flor, saludándonos al son de la brisa mañanera y de la inenarrable sinfonía de los pajarillos.

El Api Dolores hirviendo en ollas de barro
Al asomarse la "Semana Santa" esperábamos como de costumbre la visita de los "principales" del pueblo, ellos  llegarían a ofrecernos el "Api Dolores". Efectivamente, irrumpian por el portón herrumbroso de la escuela en alegre tropel, portando sus ollas de barro y canastas repletas de pan de trigo artesnalmente molido, venían regando los caminos con alientos de anís para el trueque místico con nuestros cirios y velas, que para el efecto, ya los teníamos guardados, acto que sellaba nuestra mutua adhesión a la grandiosa causa del Cristo doliente, y obediencia al mandato de uno de los muchos inapelables decretos consuetudinarios. Era el inicio de la "Semana Santa"

Preparación del Api Dolores en la Casa Avendaño
El "Api Dolores" potaje que, en castizo significa "Mazamorra de la Virgen Dolorosa" tiene un ingrediente descollante: El "Anís de campo" hierba silvestre e indómita de aroma insondable que muchas veces de niños, los huarinos, solíamos arrancar de raíz en nuestras correrías diurnas por los frescos y verdosos "Sheque", "Patashgaga" y "Chucllushpampa". Esta deliciosa mazamorra andina es el signo gastronómico de la "Semana Santa" en el mundo andino rural. Es de origen campestre. Lo preparan siguiendo los designios de los ancestros, sin ninguna mácula de caprichosa modernidad, con Chuño de maíz y papa, membrillo y anís de campo. Es para este modesto servidor el que exhala el mejor de los aromas, y si es preparada en Ampas mucho mejor. Afortunadamente lo sigo degustando. Siempre por estos tiempos mi dulce y generosa madre a sabiendas de mi irrenunciable predilección, acompaña en sus encomiendas la rica mazamorra de marras, de manera que puedo alardear este inmerecido privilegio. resultado en cierta medida de mi porfiada adhesión a mi Huari y a su más entrañable y bucólico contorno: Ampas, pueblito colgado del cielo.
En el presente año alisto maletas para viajar a mi Huari querido. Mi prima "Elichita" Avendaño  es la funcionaria principal. Después de casi una década estaré diosmediante en Semana Santa espero esta vez sí  visitar el pueblito donde inicié mi periplo docente, lleno de hermosas vivencias que lo tengo guardado  en el cofre de mis preciados recuerdos: Ampas

domingo, 25 de marzo de 2012

Personajes de mi pueblo

“Carlos Jhon Lora: Trovador inolvidable ”

(Carlos Jhon es el último de la derecha, acompañado de Efraín Córdova(+) Fausto Bar, Alfredo Córdova,Tito Bar Luís Bazán y Robinson Mendoza)
Octubre lluvioso, de súbitos torrentes nos trae en su abultado equipaje eventos costumbristas de diversa índole. Uno de ellos, que hoy por hoy agoniza  por  inanición e indiferencia, es la “Carrera a las Cintas”que,  en honor a la verdad, me resultó siempre aburrido por su monotonía  y esa sucesión infructuosos intentos de arrebatar una cinta  al trote poco elegante de caballos nada finos que daban  testimonio, con sus torpes trotes,   de  la decadencia de un arte tan arraigado en la región  que en otrora exhibió la pedantería y ostentación con  finos y bien   ensillados y vestidos corceles,  propiedad de los hoy   extintos hacendados y terratenientes. Si algo me atrajo de esta fiesta es el hecho de entretenerme con la banda de músicos y reencontrarme con amigos que en “caravanas del retorno” llegaban a la santa tierra a gozar de la fiesta de la "Virgen del Rosario.

Octubre del 87,  en la tribuna atiborrada de espectadores se escuchan chuscadas, valses y paso dobles musicalizados por una  competente  Banda- Orquesta ofrecida por los alfereces  de la fiesta en mención, ellos, intentantaban   romper el sopor del atardecer  primaveral huarino.

La tarde avanza lenta al paso tortuoso de las horas, en el oriente  el Llamoj aupado por el cielo azulejo escarchado por vagas nubecitas se empina más y más. ¡Es el Atalaya hermoso cuyas cornisas los huarinos  aprendimos de memoria!   

El cielo impredecible, cual amor serrano  mutante y veleidoso, ora despejado y límpido, ora lóbrego y amenazante, no enseña aún sus fauces húmedas y permite desfrutar del bello atardecer. De la tribuna repleta y colorida, adornada por bellas damas y hermosas jovencitas, se dejan escuchar alegres melodías, agudos bemoles de una voz privilegiada que  entona a capela hermosas canciones cuyas notas acarician nuestros oídos. Nosotros, grupo de mozuelos, estudiantes del naciente Pedagógico  apostados  en algún punto del estadio del colegio, bebiendo vasos pletóricos  de malta, lúpulo y levadura, no nos sustraemos al encanto de la emergente voz  tan vernácula y huarina,  y con disimulo acercámonos cada vez más cerca del espontáneo intérprete. Suenan  las letras de  esa mítica muliza ochentera  cuyas letras dicen: “Cuando estés con él dile, cuando estés con él cuéntale, dile que anoche estuviste conmigo, dile que…”  La serenata en el crepúsculo levanta llamaradas de entusiasmo y nosotros ,contagiados de amor, al tiempo de  escuchar  su voz, apreciamos con sorpresa, admiración y sana envidia al inopinado intérprete. La sucesión de hermosos huaynos valses y mulizas roza las fibras más sensibles de nuestros atribulados  y enamorados corazones. Seguramente, en algún punto de la tribuna, nuestras hermosas y amadas  Dulcineas sienten lo mismo. ¡Qué tiempos caray!

¿Quién era aquel bardo  espontáneo, que en aquel crepúsculo  de ensueño nos deslumbró? Era nada  menos que Carlos Jhon Lora, hijo predilecto de la Tía Macshi Lora, prima hermana de mi abuela materna Pilar Osorio. Un hombre bendecido y henchido de sencillez y  amistad. Con una manera diferente de observar el horizonte de la hermandad y el huarinismo.  Con razón y propiedad escribió  de él, el maestro Silvio Huertas, “Hombre sencillo, distante de las poses de los envanecidos” 

Tuve la fortuna de departir muchos momentos con él, percibí  su espíritu bohemio, gocé con su plática amena  y disfrute, por su puesto, de su voz única y siempre cantando a capela. Desafortunadamente nos dejó hace algunos años, llorando de cariño y también de impotencia. Sin embargo,  parafraseando a   nuestro vate huarino  Alcides Alvarado en su esplendido poema “Carta a Huari”  diremos  de él, que se  esconderá en cada encomienda, en cada allichumi y sus octubres, de los búhos en su graznido, en cada trocha encalaminada, en cada pachamanca y su sabor a ombligo de virgen,  y volverá en las galgas que ruedan en los picachos o, en la insomne mirada del manso Llamog para llenarnos de él,  amigo  ausente...” y llorar de tribulación al escucharlo rematar su predilecta muliza con estos sentidos versos:  “Culpable nunca has de sentirte, el corazón es el que manda, es el destino el que nos une , nada ni nadie podrá impedirnos,  mas separarnos es imposible…”

jueves, 1 de marzo de 2012

Felicitaciones Ginito Malqui Sierra

En Chavín de Huantar
 ¡Salud Ginito!

Con la venia de los lectores de esta humilde ventana, quiero compartir la inmensa  alegría de la familia Malqui Hidalgo  y Sierra Olivares por la confirmación del ingreso de mi sobrino Gino Malqui Sierra a la “Escuela Naval del Perú”, logro que enorgullece a toda nuestra familia, en especial a sus queridos padres: Gino Malqui Hidalgo,  Doris Sierra Olivares  y  hermana Debora.

Ginito en Huari junto a su hermana Debora
Ginito ha hecho realidad su sueño de niño, para el efecto, retornó, el año pasado, de Italia, país donde viven sus padres y en donde pasó su infancia y adolescencia, y emprender con sacrificio y dedicación la búsqueda del objetivo trazado, que hoy jueves 1 de marzo  siendo las 4 de la tarde nos ha sido anunciada su confirmación.

Es un logro que nos alegra sobremanera, por tratarse de un ser humano sencillo y cariñoso, tán estimado y querido por sus abuelos, tíos,  primos y amigos, la mayoría de ellos afincados lejos de nuestra patria y que seguramente en este momento trascendental para él, comparten  la satisfacción por tan importante logro.

A mi entrañable hermano Gino, a su  esposa Doris  e hija Debora, desde la lejanía nuestras felicitaciones. Todos estamos contentos hermanito. Nuestros padres, tus hermanos y sobrinos hacemos nuestro este logro importante. A Ginito decirle que nos sentimos orgullosos de él y  desearle que su estancia en la Escuela Naval del Perú satisfaga sus sueños de servir a la tierra que le vio nacer con las mejores y más simples virtudes  que pueden pedirse: El amor a su patria, el espíritu cívico de buen ciudadano y la abnegación de buen patriota que no solo cumple su deber sino que por él se inmola cuando es necesario.


¡Felicitaciones y bendiciones sobrino!

En Machupicchu